¿Es Twitter un vertedero?

Como mucho ya habrán leído, a raíz de la polémica cabalgata de Reyes Magos de Madrid, la señora Cayetana Álvarez de Toledo publicó un artículo en El Mundo en el que entre otras cosas decía que “Twitter es un vertedero, la tumba de la inteligencia”.

¿Pero es cierto que Twitter se haya convertido en eso? Nadie puede negar que Twitter es una gran herramienta tanto como para acceder a información rápidamente como para uso promocional de productos y marcas, pero es fundamentalmente una herramienta para uso social donde la mayoría de los usuarios muestran lo que hacen, lo que les pasa, y sobretodo, lo que piensan. Y aquí quizá es donde está el problema.

Twitter ha facilitado lo que sociológicamente se llama sociedad de masas, esto es, un conjunto de personas indiferenciado, en oposición a una sociedad elitista, ha hecho que los usuarios se sientan más fácilmente identificados con un grupo de personas con una determinada opinión. Como bien indica este artículo mencionando a Ortega y Gasset, “el alma del texto radica en desnudar la actual sociedad de masas, marcada por la bilis y las reacciones sentimentales y desmesuradas, incapaces de cualquier atisbo de crítica”.

No nos preocupa si tiene razón o no el artículo, o hacer una valoración crítica del mismo, lo importante es que la autora ha sido marcada como una persona de la “sociedad elitista”, y por tanto debe ser despreciada. Antiguamente cuando pasaba esto no iba más allá de la típica charla de bar, pero gracias a Twitter los usuarios pueden lanzar esa bilis de forma global, y ver como más personas piensan como ellos, retroalimentando ese odio indiscriminado y dando una sensación de ser mayoría, ante lo cual la necesidad de ser crítico desaparece. Ya no es necesario razonar la opinión, en Twitter ven esa mayoría que opina como ellos, y por tanto deben tener razón.

Así que en conclusión, quizá Twitter si se ha haya convertido en una especie de vertedero de odio digital, como puede pasar con los foros de discusión cuando no tienen moderadores, pero en el fondo no es más que un reflejo de la sociedad actual. Y como en la mayoría de cosas que implican a la sociedad, el cambio, con suerte a mejor, debe empezar por uno mismo.